Andino Art

ARTISTAS PROMOCIONALES

  • Tres tendencias del arte abstracto en Colombia

    20.10.2013

    Vitrina del arte
    19 de noviembre de 2013 al 16 de enero de 2014


    Los inicios de la abstracción en Colombia estuvieron ligados a la interpretación plástica de la naturaleza. En 1943, el pintor Marco Ospina realizó Capricho vegetal —primera obra abstracta en el país—, composición pictórica de líneas orgánicas a partir de un tronco caído de eucalipto. El Estudio para mural exterior representa un momento de su producción, inscrita en la tendencia geométrica, cuando pintaba composiciones de planos de color con contornos claramente definidos. Los cuadros de Beatriz Daza remiten formalmente a bodegones que por sus características gestuales y compositivas se asocian a una tendencia abstracto expresionista. Carlos Salas reflexiona sobre la naturaleza de la pintura, rompe la bidimensionalidad del cuadro y la relación perceptual con el espectador al permitirle concluir la obra en su recorrido.


    Beatriz Daza (Pamplona, Norte de Santander, 1927–Cali, Valle del Cauca, 1968)


    Beatriz Daza estudió Arte y Decoración en la Universidad Javeriana, entre 1945 y 1947, (en esa época una carrera exclusiva para mujeres), bellas artes en la Universidad de Washington (1950 – 1951), y, en París, cerámica en el Ateliere Bertrand, oficio que determinó su carrera como artista. Regresó a Colombia en 1958 donde sobresalió por ser una ceramista que trascendió y subvirtiólas características funcionales de la pieza cuando por ejemplo, trabajó ensamblajes compuestos de cerámicas rotas hacia los años sesenta. En 1960 amplió sus posibilidades de expresión al realizar un mural de cerámica para la casa del pintor Juan Antonio Roda y elaboró títeres para las funciones del Teatro del Parque (Parque Nacional) que dirigía la directora de cine Gabriela Samper. Daza hizo parte de la generación de artistas colombianos que renovaron los lenguajes artísticos en el país. El bodegón fue el tema recurrente en su obra y produjo una serie extensa experimentando con cerámicas, lozas, esmaltes, telas estampadas y yesos. Daza trastoca el significado de bodegón —representación de objetos inanimados extraídos de la vida cotidiana (generalmente de cocina o de decoración)—, al romper utensilios del entorno doméstico como un acto de resistencia al carácter decorativo de las pinturas de este género.


    Marco Ospina (Bogotá, 1912–1983)


    Pintor, crítico y teórico, considerado el primer artista abstracto en Colombia. Para Ospina, la figuración y abstracción no eran dos lenguajes antagónicos, todo lo contrario, afirmaba que su entorno natural tenía algo de abstracto, y para descubrirlo había que acercarse y concentrarse en sus formas. Hizo estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia y por cerca de treinta años fue profesor de esta institución. Participó en varios salones nacionales y por su pintura Construcción dinámica (1957) recibió una mención en el X Salón Anual de Artistas Colombianos, obra de tendencia abstracto geométrica. Junto con los pintores Ignacio Gómez Jaramillo y Jorge Elías Triana promovió la integración de la pintura y la escultura a la obra arquitectónica (inspirada en el movimiento muralista mexicano), por esa razón participó con propuestas para mural como la exhibida en vitrina. Uno de los proyectos que materializó esta idea fue la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima en el barrio Santa Fe, Bogotá, realizada bajo la tutela del arquitecto Juvenal Moya Cadena y con la participación de Ospina y tres escultores.


    Carlos Salas (Pitalito, Huila, 1957)


    Pintor. Se ha desempeñado como docente, gestor de espacios alternativos para el arte y galerista. Estudió Arquitectura en la Universidad de los Andes entre 1974 y 1978, abandonó esta carrera y en 1982 se inscribió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. Desde sus trabajos artísticos de estudiante ya se notaba la influencia abstracta. Regresó al país y participó en varios salones y exposiciones individuales y colectivas. Junto con los artistas Danilo Dueñas y Jaime Iregui crearon Gaula (1990–1991), un espacio alternativo en Bogotá para el arte contemporáneo; luego, como sucesor del anterior, fundó Espacio Vacío (1997–2003) en compañía de José Hernández y Jaime Iregui, para la exposición de proyectos de artistas jóvenes. Y durante 10 años fue director de Galería Mundo (2001–2011) y editor de la revista Mundo especializada en arte latinoamericano. En 1999, el Museo de Arte Moderno de Bogotá organizó una retrospectiva de su obra a los 42 años de edad, donde se evidenciaban sus reflexiones sobre la abstracción y la percepción del espectador, su obra y la forma como la dispuso en el espacio invitaba a vivir otra manera de ver la pintura. La obra que se exhibe en la vitrina, hizo parte de esta exposición.

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